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El Hip Hop como forma de inclusión social y distracción en tiempos de violencia Una cultura, una misión.

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“Debemos enfrentar los problemas con la seriedad de los adultos pero olvidar con la inocencia y nobleza de los niños”, SHHORAI (Mc de la ciudad de Medellín)
Colombia ha sido un país violento por naturaleza, ha estado permeado por las guerras civiles, guerras internas entre productores y vendedores de droga, bandas criminales, guerrillas y militares, paramilitares, fronteras invisibles e intolerancia; todo esto hace que este país entre y casi que encabece el listado de los países más violentos del mundo.
Según el informe ‘Global Burden of Armed Violence’ (GBAV), divulgado y escrito por un equipo coordinado por la organización ‘Small Arms Survey’ para la Declaración de Ginebra, Suiza, sobre Violencia Armada y Desarrollo en el mundo, Colombia ocupa los primeros puestos en violencia armada junto con El Salvador, Guatemala, Jamaica y Sudáfrica.
Este informe permite una visión general de la incidencia, la gravedad y la distribución de los diferentes tipos de la violencia armada en conflicto y en situaciones de no conflicto. Abarca tanto la violencia a gran escala como a pequeña, la penal y la que se encuentra en contextos políticamente motivados.
Medellín y el Valle del Aburrá, han sido algunos de los lugares con más problemáticas sociales relacionadas con el desplazamiento y la obtención de tierras ilegalmente, microtráfico, narcotráfico y las ‘Bacrim’ (bandas criminales), entre otras.
En el texto “Mortalidad por las cinco primeras causas y su Modelación temporal, Medellín, 1987- 1996” escrito por Byron Agudelo García, Hugo Grisales Romero y Juan Luis Londoño F. se explica que la primera causa de defunción en Medellín, con un 45,04% es el ataque con arma de fuego o explosivos. “Aproximadamente por cada tres defunciones que se presentaban con arma de fuego y explosivos se presentaba una defunción por infarto agudo”.
Sin embargo, en la búsqueda de la resolución de conflictos, la violencia y otros esquemas sociales que impiden el desarrollo de una buena calidad de vida, surgen algunas alternativas y propuestas que desde el contexto cultural buscan reivindicar el rol del individuo en la sociedad y alejarlo de la violencia. Entre ellos se encuentra el Hip Hop, un movimiento contestatario que en 1960 se convirtió en el referente de las comunidades afroamericanas y latinoamericanas de los barrios populares o guetos de Estados Unidos, especialmente en Nueva York (Bronx, Queens y Brooklyn). A mediados de los años ochenta llegó a Colombia por las costas.
Una cultura “underground”, término referido no al bajo nivel económico, sino a los encuentros artísticos que se hacían en lugares no muy llamativos de la ciudad por ejemplo en las líneas subterráneas del tren, allí se reunía a improvisar, bailar y pintar.
Sebastián Sandoval Quintero, coordinador de juventud del municipio de Copacabana y miembro de la Escuela Popular de Arte Urbano Hidra de Lerna, habla del Hip Hop como una forma no sólo artística sino de rescate y de reivindicación de sus derechos como personas, intentando mostrar las tendencias culturales de toda la población. Además, sus practicantes intentan buscar y ganar espacios que antes estaban ocupados por la violencia sectorial que se vivía en la ciudad, mostrando diferentes maneras de ocupar un espacio que se utilizaba para la venta y consumo de drogas, delincuencia común y diferentes técnicas para obtención de dinero ‘fácil’.
No se puede negar que el Hip Hop surgió desde la violencia para luego evitarla, al menos esto lo que ha pasado con otras manifestaciones culturales. Debe ocurrir algo negativo para contrarrestarlo, sin necesidad de justificarlo.
En Medellín, la violencia ha sido la protagonista de la historia y la exclusión ha sido uno de los principales factores de ésta. Las personas al no sentirse parte de la sociedad, buscan cualquier tipo de grupo con el fin de sentirse incluido en algo. Como lo explica el profesor Gustavo Duncan en su artículo Crimen y Poder: el filtro del orden social: “Hay un profundo resentimiento y deseos de reivindicación en vez de cuestionar los cimientos de su exclusión utilizaron los mismos mecanismos de exclusión para imponerse como máximas figuras de su entorno y de la propia actividad criminal”.
Johnny Bolívar Sosa trabaja en pro de la Cultura Hip Hop siendo representante de la mesa de trabajo de la Escuela de Hip Hop KGP (Klan Ghetto Popular) de la Comuna 1 (Popular) en la red artística popular Cultura y Libertad, también es representante del grupo de “B boying Northsur Rocker`s” (baile que hace parte de la cultura Hip Hop). Asimismo, hace aportes al proceso de la escuela de Hip Hop de Don Matías RURAL HIP HOP y de la Comisión de Cultura del Plan Local de Desarrollo y Presupuesto Participativo Comuna 1, hace seis años.
Bolívar expone que “el Estado cuenta con una participación mínima, se limita a la prestación de espacios que de por sí son públicos. Debido a ello se ha optado por la autogestión, realizar y fundar diferentes escuelas. En el momento hay 46 registradas en todo el Valle del Aburrá, para enseñar desde las raíces qué es el Hip Hop y adoptar una cultura propia”.
En los equipos de trabajo o escuelas se ha aprendido a incluirse en procesos políticos para así tener conocimiento de los recursos públicos, saber qué pueden exigir y acatar, entender en qué se invierten los dineros públicos, cómo se puede lograr apoyo para las labores sociales, cómo son las estructuras y plataformas y cuáles son sus funciones.
David Merchán Orozco, Mc (rapero) de la ciudad de Medellín y diseñador gráfico, habla del Hip Hop como una forma de inclusión “ya que hay un abanico amplio de posibilidades artísticas y gratuitas donde los jóvenes pueden entrar sin necesidad de cometer actos delincuenciales, son disciplinas que indiscutiblemente arrebatan mentes de manera positiva”.
En Bello, en el barrio El Mirador, se reúnen hace aproximadamente tres años unos jóvenes pertenecientes a una escuela llamada Innata Disensión, que se enfoca en la posición socio-política del Hip Hop, para no sólo enfatizar en baile o rapeo, sino también para hacer énfasis en la formación y educación de la cultura Hip Hop, con el fin de interiorizar qué es y así llevar un mensaje más contundente, constituido en las bases del movimiento.
El Hip Hop es el único género actual que narra la ciudad, sus dinámicas, sus problemas; él se convirtió en un crítico de la sociedad y del ser humano y optó por la inclusión como forma de dispersión y distracción de las prácticas violentas en la ciudad.

1. Colectivo Artístico Popular Cultura y Libertad, creado desde el año 2007. Ellos son un grupo de jóvenes de diferentes comunas de Medellín y otros municipios del Valle del Aburrá que buscan construir una propuesta a través del arte y el Hip Hop, para generar alternativas frente a la guerra, construcción de espacios de solidaridad y dinamización de movimientos culturales juveniles en la ciudad.

2. El B.boying o breakdance es uno de los elementos del Hip Hop que permite el sano esparcimiento y descargas de sentimientos. Los eventos y “batallas” se están haciendo constantemente en la ciudad, por medio de la autogestión.

3 Innata Disensión es un grupo de aproximadamente 25 jóvenes que se enfoca en la educación y la enseñanza del Hip Hop; además pertenece al capítulo Quimbaya Zulu a nivel nacional, una subdivisión de Universal Zulu Nation, un grupo internacional dedicado a la concienciación Hip Hop basándose en unos de los pioneros del movimiento: Afrika Bambaataa.

4 Yemaya, nuevo talento del municipio de Copacabana representando a la Escuela Popular de Arte Urbano Hidra de Lerna.

Por Tatiana Uribe // Corresponsal
www.hiphopcolombia.com
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HHC

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